Qué son los Radicales Libres y los Antioxidantes

Radicales Libres

Los radicales libres son moléculas a las cuales les falta un electrón. Las moléculas tienden al equilibrio, o sea que, cuando falta un electrón, la molécula busca de todas las formas reequilibrar su carga eléctrica, robando un electrón de donde pueda.

radicales libres
Radicales libres

En el cuerpo, los radicales libres pueden robar los electrones de las moléculas de grasa, de las proteínas e, incluso, del ADN de las células. Esto implica daños a veces críticos en las células. A los radicales libres se les ha asociado con el desarrollo de enfermedades cardíacas, cáncer, degeneración de tejidos, mal de Alzheimer, mal de Parkinson, esquizofre nia y otras enfermedades.

Incluso, la vejez ha sido relacionada con la acumulación progresiva de radica les libres, y con su directa injerencia en las alteraciones de los órganos, y deterioro de las funciones que sufre el cuerpo al no poder eliminar los desechos con suficiencia. Su acción se contrarresta con antioxidantes.

Antioxidantes

Un antioxidantes es una sustancia que previene el deterioro de un producto por oxidación. Son el grupo de vitaminas, minerales y enzimas que ayudan a proteger el cuerpo contra la formación de radicales libres o la oxidación.

antioxidantes
antioxidantes

Los radicales libres son átomos o grupos de átomos que pueden causarle daño a las células, menoscabar el sistema inmune y producir infecciones y diversas enfermedades degenerativas. Se conocen tres tipos de radicales: superóxido, hidróxido y peróxido.

Pueden aparecer por exposición a radiaciones o a químicos tóxicos, exceso de exposición a los rayos solares, o por la acción de diversos procesos metabólicos, para producir energía a partir de moléculas de grasa. El organismo controla y neutraliza permanentemente la cantidad de radicales mediante la acción de los «barredores», proceso que se da naturalmente.

Ciertas enzimas contribuyen a esta función vital: la superóxido dismutasa (SOD), la reductasa de metionina, la catalasa y la peroxidasa de glutation, picnogenol, coenzima Q-10, licopeno, índole, quercetina y ginkgo biloba. Esta actividad rutinaria de las en zimas barredoras se puede complementar y reforzar su acción con una dieta rica en antioxidantes tales como las vitaminas A, E, C y K. el selenio, el germanio, el zinc.

Estos antioxidantes no sólo barren, sino que atrapan las partículas de radicales libres. Cuando la dieta es inadecuada, se carece de los antioxidantes apropiados y hay exceso de estas moléculas destructoras en el organismo.

Para contrarrestar y eliminar los radicales libres, se pueden tomar los siguientes suplementos antioxidantes:

Acido gamma-linoleico (AGL): El AGL es un regulador fundamental de la función de los linfocitos T. Puede producirse a partir del ácido linoleico presente en los aceites vegetales, pero su conversión puede bloquearse si hay deficiencia de zinc, magnesio, vitaminas A, C, B6 (piridoxina) o B3 (niacina) y vitaminas del complejo B. Los aceites vegetales hidrogenados, la margarina o una dieta alta en grasas también pueden inhibir esta importante conversión al AGL. Las principales fuentes de AGL preformado son los aceites de hierba de asno, semillas de grosella y la borraja. Otras fuentes naturales son la linaza, los germinados y la espirulina.

Acido elágico: Contiene propiedades antioxidantes y hemostáticas. En algunos países se utiliza como suplemento alimentario con propiedades antitumorales. Presente en la frutilla (fresas), frambuesa, cerezas, uvas, kiwis, arándanos y bayas.

Allicina: Es la sustancia que le da al ajo su aroma y sabor. Elimina tumores malignos.

Antocianos: Grupo de pigmentos flavonoides hidrosolubles (glucósidos) que están en solución en las vacuolas de las células vegetales de frutos, flores, tallos y hojas, como uva, cerezas, kiwis, ciruelas.

Asai: Tiene mayor poder antioxidante que cualquier otra fruta (goji, frambuesas, fresas, moras o arándanos). Esto se debe a su alto con tenido de polifenoles como son, antocianinas, proantocianidinas, flavonoides y lignanos, compues tos con actividad biológica para evitar el envejecimiento prematuro, y el daño que causan los radicales libres sobre las células, sobre todo en los eritrocitos (células rojas de la sangre encargadas de la oxigenación).

Catequinas y polifenoles: Flavonoides que protegen a las vitaminas y aumentan su potencia, normalmente las contiene el té verde, por eso es uno de los mejores antioxidantes naturales.

Capsicina: Además, de ser un poderoso antioxidante, investigaciones recientes han revelado que podría desnutrir las células cancerígenas antes que éstas causen problemas. Presente en pimientos, chiles, ajíes, cayena.

Carotenoides: Los alfa y beta carotenos son precursores de la vitamina A y actúan como nutrientes antioxidantes. Son los únicos carotenoides que se transforman en cantidades apreciables de vitamina A. Presentes en la zanahoria, tomate, naranja, papaya, lechuga y espinacas.

Clavo de olor: Reduce la cantidad de hierro y la perioxidación de lípidos (causante del envejecimiento).

Coenzima Q-10: Participa en varios procesos corporales y ayuda las enzimas a realizar su trabajo. Se encuentra en pescados, carne y cacao.

Cobre, azufre y manganeso: Para la piel, son buenos antioxidantes en general. Presentes en germen de trigo, levadura de cerveza, pipas de calabaza o girasol, ostras, legumbres, frutos secos, cereales y cacao.

Compuestos sulfurados y órgano-sulfurados: Inhiben la carcinogénesis química inducida provocada por algunas substancias. Presentes en el ajo, cebolla, puerro, cebolletas, chalotes y similares.

Hesperidina: Tiene acción diurética y antihipertensiva, se encuentra en los cítricos, naranja, limón, mandarina y toronja.

Isoflavonas: Son un aliado contra enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y cánceres como el de mama, dependientes de hormonas. Presentes en la soya y derivados y en menor cantidad en el té verde, guisantes, lentejas, garbanzos y cacahuetes.

Isotiocianatos: Suprimen el crecimiento de tumores mediante el bloqueo de enzimas. Están en las coles, brócoli, calabaza, mostaza, nabos, berro.

L-cisteína: Este aminoácido rico en azufre lo utilizan el hígado y los linfocitos para desintoxicarse de químicos y gérmenes venenosos. Ejerce acción contra el alcohol, el tabaco y los contaminantes ambientales, todos los cuales son inmunosupresores. La contiene el huevo, leche, brócoli y ajo entre otros alimentos.

L-glutation: Este poderoso antioxidante elimina del cuerpo los radicales libres, protegiéndolo de los efectos perjudiciales de metales, drogas, cigarrillos y alcohol.

Licopeno de tomate: Protege a las células del estrés oxidativo además de prevenir el cáncer. Este componente se encuentra en el tomate rojo.

Punicalagina: Es el mayor polifenol antioxidante de peso molecular. Se encuentra en la granada, principalmente en la cáscara.

Quercetina y Taninos: Potentes antioxidantes, limpian las arterias, se encuentran en variedad de frutas y vegetales como uvas, cebolla roja, toronja y manzanas, cerezas, té verde y vino tinto.

Resveratrol: Presente en el vino y las uvas rojas y negras.

Selenio: Es el socio de la vitamina E. El selenio es esencial para la más importante de las enzimas, la peroxidasa de glutation (cada molécula enzimática contiene cuatro átomos de selenio). Mejora la respuesta de los anticuerpos a las infecciones por gérmenes.

Superóxido dismutasa (SOD): La SOD es una enzima. Un cuerpo saludable produce diariamente cerca de cinco millones de unidades de SOD y de su contraparte, la catalasa. La SOD revitaliza las células, reduce la tasa de destrucción celular y elimina el más común de los radicales libres: el superóxido. También ayuda a que el organismo utilice el zinc, el cobre, el magnesio y el manganeso. Con la edad aumenta la producción de radicales libres y disminuye la de SOD. Actualmente se investiga el potencial de la SOD para retardar el proceso de envejecimiento. Como su plemento se expende en forma de píldoras, con capa entérica, es decir, con una envoltura de una sustancia protectora que permita que la píldora pase intacta por el ácido gástrico y llegue hasta el intestino delgado, donde debe ser absorbida. Un suplemento debe ser capaz de proveer una cantidad diaria de cerca de cinco millones de unidades, o más, de SOD. Está presente en forma natural en las hojas de cebada, brócoli, repollitas, repollo, lechuga, pasto de trigo y en la mayoría de las plantas verdes.

Vitamina A: La vitamina A es un agente antioxidante, necesaria para desarrollar unas células mucosas saludables y estimular las enzimas que matan los gérmenes. El betacaroteno y la vitamina A destruyen los carcinógenos (sustancias que producen el cáncer). Es la vitamina de los ojos y de la piel.

Vitamina C: Además de aumentar la producción de interferón, la vitamina C es un potente estimulador de la actividad de la célula T-efector. Así mismo, reduce la producción de lípidos en el cerebro y la médula espinal, sustancias que, al igual que los radicales libres, frecuentemente producen daños en el organismo. Esas zonas pueden ser protegidas con cantidades significativas de vitamina C, necesaria para atravesar la barrera hemato-encefálica. En presencia de un bioflavonoide, llamado hesperidina, la vitamina C actúa como el más potente barredor de radicales libres. Presente en frutas y verduras.

Vitamina E: La vitamina E es un poderoso antioxidante que impide la ranciedad de la grasa y de la membrana celular. Protege la envoltura de cada célula, mejora la utilización del oxígeno y aumenta la respuesta del sistema inmune. Se encuentra en aceites vegetales, especialmente en los prensados en frío.

Zeaxantina: Ideales para la agudeza visual. Se encuentran en el maíz, espinacas y calabaza.

Zinc: Ayuda a la creación de nuevas células promoviendo la formación celular, por eso está entre los mejores antioxidantes naturales. Se halla en moluscos, ostras, cereales y frutos secos.

Fuente: Diccionario Naturista – Naturaleza y Vida

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